La educación actual está sufriendo transformaciones importantes al tratar de dar respuesta a las necesidades de los alumnos que presentan alguna discapacidad, mediante el Paradigma de la Educación Inclusiva la cual reconoce el derecho fundamental a la educación, considerando y respetando la diversidad.
La inclusión es un difícil desafío, pero viable en la medida que todos los alumnos asistan a la misma escuela, juntos aprenderán a no discriminar y a valorar las diferencias de las personas. El combate consiste en generar entornos de respeto, que ayuden al alumno a apropiarse del conocimiento, que atienda a sus necesidades en función de sus posibilidades y a confiar en su potencial educativo con un enfoque que vea la diferencia como algo normal.
El hacer realidad la Educación Inclusiva, implica entre otras cosas la realización de una serie de cambios, en la formación y desarrollo profesional de los profesores, en las condiciones sociales pero sobre todo en la transformación del currículo que permita dar respuestas a preguntas pedagógicas con respecto al él qué, cómo, y cuándo enseñar, las modificaciones que se deben realizan en el currículo deben tener principalmente dos objetivos: el primero transformar el proceso de aprendizaje de los alumnos con NEE de acuerdo a sus necesidades y características propias para poder así desarrollar aprendizajes significativos, útiles a su realidad y el segundo como apoyo que facilite la práctica docente dentro del aula ya que le permite pensar la practica antes de realizarla y con ello poder identificar problemas claves y lograr dar una mejor solución a los mismos.
Pero es una realidad que la funcionalidad del currículo queda obsoleta cuando nosotros los maestros no somos capaces de renovar nuestra forma de enseñar y la manera de cómo interactuamos con nuestros alumnos. Sin lugar a duda la repuesta educativa a la diversidad es el reto más importante y difícil al que se enfrenta en la actualidad el sistema educativo, mejor aún, es el reto más significativo que tenemos los maestros.
Los docentes debemos propiciar un lugar en donde los alumnos trabajen cooperativamente y no competitivamente, apoyar a los alumnos con alguna discapacidad, usar estrategias que se encuentren acorde a las necesidades del alumno.
Sin lugar a duda hay mucho por hacer, en primer lugar debemos de reflexionar que el verdadero cambio se debe darse en nosotros mismos y estar conscientes que nuestra meta estará cumplida cuando logremos que nuestros alumnos encuentren la funcionalidad a sus aprendizajes sin importar lo sencillo que estos sean o lo complejos que se lleguen a convertir; pero sobre todo cuando sientan esa necesidad de aprender cada día más, porque ellos sabrán que tu, si tu maestro, estarás ahí para guiarlos.
“Ya estamos en tiempo de dejar de preguntarnos si un niño es suficientemente bueno como para ir a determinada escuela. Ahora empezamos a preguntarnos si una escuela es lo suficientemente buena como para recibir al niño que la necesite.”
Autor anónimo.
MAESTRANTE:
MICAELA REYES BARRERA
lunes, 3 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario